El clic que finaliza una compra online no siempre acaba con la ansiedad del consumidor. Entre el fraude digital y las decisiones de compra impulsiva, crece la búsqueda de soluciones que aumenten la previsibilidad de la experiencia en el comercio electrónico.
No es casualidad que alrededor de 48% de consumidores brasileños ya hayan renunciado a finalizar compras en línea debido a la inseguridad con sitios web o aplicaciones, según el Informe de Identidad y Fraude de Serasa Experian. Al mismo tiempo, una encuesta de CNDL y SPC Brasil señala que 51% de consumidores conectados ya han realizado compras impulsivas, lo que significa que las dudas o arrepentimientos a menudo aparecen sólo después del pago.
Este escenario revela un desafío estructural del comercio electrónico: la falta de previsibilidad para el consumidor si algo sale mal después de la compra. “La confianza sigue siendo una barrera importante en el comercio electrónico. A menudo el consumidor no se rinde sólo por el precio, sino por el miedo a no poder resolver si algo sale mal. Esta sensación de falta de apoyo termina impactando directamente la experiencia de compra”, dice Betina Wecker, fundadora de Appmax, una fintech brasileña especializada en soluciones de pago para comercio electrónico y negocios digitales
En este contexto, las empresas del sector de pagos y tecnología están empezando a ampliar el uso de la inteligencia artificial para mejorar el apoyo al consumidor post-compra y reducir los conflictos que muchas veces terminan en disputas financieras entre clientes, comerciantes e instituciones de pago.
En Appmax, por ejemplo, este movimiento se ha traducido en la expansión del uso de la IA en herramientas de gestión de servicios y transacciones. La empresa ha desarrollado Protected Purchase, un sistema creado para ofrecer un canal estructurado de apoyo al consumidor antes de que cualquier problema evolucione en disputas. con bancos u operadores de tarjetas.
En la práctica, después de completar una compra en un sitio asociado habilitado por Appmax, el consumidor puede activar el servicio por un monto adicional. Si hay problemas relacionados con la entrega o la experiencia del pedido, el servicio se realiza a través de WhatsApp, en el que la plataforma organiza la información de la transacción y realiza la mediación entre el consumidor y el minorista. Si la situación no se resuelve, el servicio prevé un reembolso garantizado al consumidor.
La solución utiliza inteligencia artificial para estructurar los datos de las transacciones y agilizar el análisis de cada caso, reduciendo los pasos burocráticos comunes en los procesos de devolución de cargo, cuando el cliente solicita la cancelación del pago directamente al banco o al operador de la tarjeta. “Para el sector del comercio electrónico, iniciativas de este tipo reflejan un cambio gradual en el enfoque de las plataformas digitales. También es necesario ofrecer más seguridad y previsibilidad al consumidor tras el pago”, analiza Betina.


