ComenzarArtículosAutenticación del comprador: garantizar la seguridad en las ventas digitales 

Autenticación del comprador: garantizar la seguridad en las ventas digitales 

El avance acelerado del comercio electrónico ha traído enormes oportunidades al comercio minorista, pero también ha magnificado la complejidad de un desafío que llega a todos los comerciantes digitales: garantizar que el comprador sea realmente el titular de la tarjeta utilizada.   

En un entorno donde cada transacción puede convertirse en un riesgo financiero, la autenticación de la legitimidad del cliente se ha convertido en uno de los pilares estratégicos de cualquier operación digital. Esto se debe a que, cuando se realiza una compra con tarjeta de crédito, siempre existe la duda de quién escribe los datos. Si la persona no es el verdadero titular de la tarjeta, puede impugnar la transacción con el banco emisor y generar una pérdida directa para el comerciante. El comercio minorista, que a menudo opera con márgenes estrechos, no puede permitirse el lujo de soportar este tipo de pérdidas.  

Tradicionalmente, las tiendas han recurrido a soluciones antifraude, que evalúan múltiples señales durante el pago. Estas herramientas analizan CPF, datos de tarjetas, correo electrónico, dirección, historial de comportamiento, uso de dispositivos y cientos de variables que, combinadas, generan una puntuación de riesgo.   

Si el sistema ve inconsistencias, se rechaza la transacción. Sin embargo, este proceso no es perfecto. Los clientes legítimos también están prohibidos, especialmente cuando algo sale del estándar, como sucede cuando el banco emite una nueva tarjeta o cuando el comprador intercambia un teléfono móvil o una dirección. Para el comercio electrónico, la pérdida silenciosa de ingresos causada por falsos negativos tiene un impacto directo en la experiencia del cliente: cuando a un comprador legítimo se le rechaza la compra, la marca también pierde credibilidad.   

Aquí es donde las tecnologías de autenticación comienzan a ganar protagonismo. El Protocolo Seguro 3D (3DS), por ejemplo, permite al propio banco emisor validar al comprador. El cliente es dirigido a la aplicación del banco, recibe un push o SMS y confirma la transacción. Este paso adicional crea una prueba inequívoca de que es el titular quien realiza la compra, protegiendo a la tienda de futuras devoluciones de cargo.   

Sin embargo, incluso con las evoluciones a la versión 2.0, cada banco implementa el “defio” de una manera que afecta directamente la experiencia. Algunos flujos son más rápidos e intuitivos, tardando unos segundos en autenticar al usuario. Otros siguen confundidos y mal adaptados al móvil, lo que puede generar fricción y abandono del carro.   

La buena noticia es que la versión 2.0 permite una autenticación silenciosa, sin fricciones con el consumidor. En este modelo, la tienda envía más datos al banco, que puede aprobar automáticamente parte de las compras sin interrupción y solicitud del desafío, preservando la experiencia y, al mismo tiempo, aumentando la seguridad.  

La gran ventaja de esta autenticación es la llamada cambio de responsabilidad. Cuando la transacción es autenticada por el banco, la responsabilidad de una posible devolución de cargo por fraude deja de ser el comerciante y pasa a ser el banco emisor. Esto disminuye el riesgo operativo y mejora la previsibilidad financiera, dos elementos esenciales para las empresas en crecimiento.  

Otra tendencia que se ha ido consolidando en el mercado es el uso de la biometría facial como capa complementaria de validación de identidad. Soluciones como IDPay, de Unico, aprovechan la base de datos creada durante la apertura de cuentas en bancos digitales y grandes minoristas para crear una red de identidad digital.  

Cuando el cliente inicia una compra, utilizando esta función, el sistema puede confirmar si la cara capturada por el teléfono móvil corresponde al CPF utilizado para la compra y si esta misma cara es el titular de la tarjeta utilizada en la transacción.   

Este proceso ocurre en segundos y suele ser más fácil de usar que los flujos de desafío de autenticación 3DS de algunos emisores, especialmente en bancos que aún no cuentan con sistemas bien adaptados al entorno móvil. Además de aumentar la precisión de la validación, este enfoque permite al comerciante aprobar transacciones que el antifraude tradicional rechazaría. Y en casos de impugnación futura, la biometría proporciona una poderosa evidencia de que fue el propio titular quien completó la compra.  

Para las empresas que quieran escalar de forma segura, la forma más eficaz es combinar y orquestar diferentes herramientas, antifraude, 3DS y validación biométrica. En Tuna tenemos casos en los que la implementación de nuevas herramientas aumentó la aprobación en más de 20% al reducir los rechazos indebidos.  

Este ecosistema integrado reduce el riesgo, aumenta las tasas de aprobación y protege la experiencia del cliente. En un mercado competitivo con márgenes ajustados, la autenticidad del comprador ya no es sólo una medida de seguridad: se convierte en una estrategia esencial para impulsar la conversión, garantizar la sostenibilidad operativa y generar confianza en cada paso del viaje digital. 

Alex Tabor
Alex Tabor
Alexander Tabor es CEO y cofundador de Tuna, empresa de orquestación de pagos que nació de la necesidad de procesar pagos online de forma personalizable y con la mayor eficiencia posible en el mercado brasileño. En 2010 fundó Peixe Urbano, donde inicialmente se desempeñó como CTO y luego como CEO, cuando la empresa fue adquirida por el gigante chino Baidu y luego fusionada con Groupon Latam. Antes de fundar Tuna, el ejecutivo también cofundó y fue CTO de Healthtech Alice.
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