Las pequeñas y medianas empresas mostraron impulso y estrategia en la Semana Santa de 2026, entre el 30 de marzo y el 5 de abril, con un desempeño significativo que resultó en aproximadamente 6,3 millones de ventas realizadas y 1.230 millones de rands negociados, según una encuesta de Olist, un ecosistema centrado en soluciones de comercio electrónico para PYMES.
La cifra representa un crecimiento de 27% en comparación con el mismo período del año anterior, lo que demuestra que incluso frente a un escenario macroeconómico más desafiante. El billete medio fue de 194 R$ por transacción. Productos como caramelos, chicles, malvaviscos y chocolate lideraron la preferencia del público.
Geográficamente, los estados de Sao Paulo, Minas Gerais, Paraná y Santa Catarina concentraron 77% de ventas, registrando una variación de 3% en el mismo período del año anterior. Incluso con los altos precios, siendo los chocolates uno de los artículos más prensados, el éxito de las PYMES durante Semana Santa se explica por estrategias de anticipación, enfoque en la experiencia de compra y diferenciación. Para Fabio Gallo, director de operaciones de Olist, la clave es planificar con anticipación y explorar las diferencias que sólo las pequeñas empresas pueden ofrecer.
“Incluso cuando el precio no es el principal atractivo, fechas como Semana Santa siguen siendo oportunidades estratégicas para las pequeñas empresas”, afirma Gallo. “Con el avance, la creatividad y el enfoque en la experiencia del consumidor, es posible generar valor y ganar clientes”, y, destacados.
Gallo también señala que quienes se preparan con meses de anticipación tienen más probabilidades de negociar bien con los proveedores, crear campañas relevantes y evitar decisiones de última hora. La experiencia de compra también es un diferencial importante, especialmente un servicio cercano, un embalaje cuidadoso, entregas ágiles y humanizados. comunicación, elementos que contribuyen a la fidelización del cliente.
Además, contar la historia detrás de los productos, explorar el poder de contar historias, ayuda a crear conexiones emocionales con la audiencia. “Los consumidores están más atentos al origen de lo que compran, y esto puede ser decisivo en el momento de la elección”, refuerza.


