La posibilidad de conectar Pix con sistemas de pago instantáneo en otros países abre una nueva vía de transformación en el mercado brasileño. El Banco Central ha comenzado a evaluar modelos de conexión bilateral, así como la participación en estructuras multilaterales, una medida que podría ampliar el alcance del sistema más allá de las transacciones nacionales.
Este cambio afectaría no solo a los consumidores que viajan internacionalmente, sino principalmente a la infraestructura utilizada por las empresas, los bancos y otros participantes para procesar pagos entre países.
Actualmente, los brasileños ya pueden pagar con Pix en algunos establecimientos en el extranjero mediante soluciones privadas que convierten el importe y liquidan el pago en la moneda local. Sin embargo, la integración entre los sistemas nacionales podría crear un marco de interoperabilidad más amplio.
Según José Tadeu Bijos, consejero delegado y presidente de Multipagamentos, el principal efecto se produciría entre bastidores de la transacción.
“Internacionalizar Pix no significa simplemente permitir que alguien pague en reales fuera de Brasil. Significa coordinar monedas, tipos de cambio, liquidación, reglas y diferentes participantes dentro de una experiencia que debe seguir siendo sencilla para el usuario. Es un cambio de infraestructura, no solo un cambio de método de pago”, afirma.
La interconexión entre plataformas de pago instantáneo también puede generar nuevas alternativas para transacciones que actualmente se concentran en redes privadas internacionales. Sin embargo, para las empresas, la expansión de las rutas incrementa la necesidad de controlar los costos, los tiempos de liquidación y la conciliación entre los diferentes sistemas.
Además de procesar la compra, las transacciones internacionales deben tener en cuenta la conversión de divisas, la identificación del importe realmente recibido y la gestión de situaciones como cancelaciones, devoluciones y disputas.
“Cuando surgen nuevas vías para la circulación del dinero, aumenta la necesidad de inteligencia para decidir y supervisar cómo se procesará cada transacción. La competencia tiende a desplazarse, pasando de centrarse únicamente en los métodos de pago a abarcar también la eficiencia de la infraestructura que conecta estas operaciones”, afirma Bijos.



