En el comercio minorista en línea, la tecnología ya no garantiza por sí sola una ventaja competitiva. Con una inteligencia artificial cada vez más accesible y herramientas al alcance de prácticamente cualquier empresa, lo que separa a las marcas ganadoras es la eficiencia operativa y la capacidad de proteger los márgenes.
El mercado se está expandiendo rápidamente. El comercio electrónico brasileño ganó R$ 235,5 mil millones en 2025, un aumento de aproximadamente 15,3% respecto al año anterior, según la Asociación Brasileña de Inteligencia Artificial y Comercio Electrónico (ABIACOM), que proyecta R$ 259,8 mil millones para 2026. Sin embargo, detrás de la cifra hay un problema: vender más no siempre significa obtener más ganancias.
En muchos casos, el volumen de ventas crece acompañado de gastos que aumentan a la misma velocidad, como medios pagos inflados, envíos, logística inversa y un costo de adquisición de clientes (CAC) en aumento. Gran parte de esta presión proviene de la concentración de las búsquedas en los grandes mercados.
Estas plataformas consolidadas captan una parte importante del proceso de compra y se han convertido en una puerta de entrada casi obligatoria. La consecuencia es una dependencia de las marcas, que pagan comisiones por cada venta, compiten por espacios publicitarios en la propia plataforma y compiten por precio en el mismo escaparate. Cuanto mayor sea la concentración en estos canales, menor será el control sobre el beneficio neto y los datos de los consumidores.
“Existe una percepción errónea de que el problema del comercio minorista digital es tecnológico. La mayoría de las empresas ya tienen acceso a las mismas herramientas. El desafío es operar bien, integrar canales, controlar los costos y transformar el crecimiento en rentabilidad. Esto es lo que determina quién escala de manera saludable”, dice Alexandre Mendes, socio CMO de Lope Digital Commerce.
La coherencia operativa comienza con lo básico. Un stock deficiente provoca desabastecimiento y pérdida de ventas; un fallo de integración retrasa el envío; Un plazo incumplido se convierte en cancelación. Cada uno de estos puntos incide directamente en la conversión y la fidelización, precisamente donde se gana o se pierde margen.
“Hoy, la pregunta más importante es cuánto margen queda después de concretada la venta. Muchas marcas han crecido en los últimos años sin construir una operación capaz de sostener este crecimiento en el largo plazo”, dice el ejecutivo.
Una vez resueltos los conceptos básicos, el salto de rentabilidad pasa por adaptarse al consumidor actual, que se mueve entre tiendas físicas y canales digitales en un mismo recorrido. Con la integración de canales se unifica el inventario: una venta online se puede despachar desde la tienda física más cercana al cliente, lo que reduce tiempos y costos de envío. La recogida en tienda transforma la ubicación física en un hub logístico y genera un flujo extra de visitas, convirtiendo activos con los que ya cuenta la marca en palancas de rentabilidad.
“El mercado ha entrado en una fase de consolidación. Quienes todavía buscan una herramienta milagrosa para resolver los problemas de conversión tienden a sentirse frustrados. El próximo ciclo recompensará a quienes transforman la tecnología en eficiencia logística y financiera, no a quienes simplemente acumulan software”, añade Mendes.
Es en este esfuerzo por la operativa integrada y los márgenes sanos donde Lope Digital Commerce posiciona su modelo de gestión completa e integrada de la operativa digital, dirigido a medianas y grandes marcas en formatos B2C y B2B. Entre el 28 y el 30 de julio, la empresa presentará el modelo en el Foro E-commerce Brasil, en São Paulo, con stand propio.


