La expansión de la vida financiera y digital de los más jóvenes también está creando nuevos puntos de atención para la protección de la identidad. En el primer semestre de 2026, la Generación Z superó a la X, los Millennials y los Baby Boomers y pasó a concentrar el mayor volumen de intentos de fraude de identidad entre las generaciones analizadas por el Fraud Map de Serasa Experian, la primera y mayor datatech de Brasil y líder en soluciones antifraude. Se produjeron alrededor de 505.000 incidentes que involucraron a este público, un aumento de 27,31 TP3T en sólo un año.
El movimiento ayuda a deconstruir la percepción de que los intentos de fraude de identidad están asociados principalmente con consumidores mayores. A medida que el público más joven aumenta su participación en procesos como abrir cuentas, solicitar tarjetas, acceder a crédito y contratar servicios digitales, también aumenta el número de puntos de contacto en los que los delincuentes pueden intentar utilizar identidades falsas o datos de terceros.
“Existe la percepción de que las personas mayores son siempre el principal objetivo del fraude, pero los datos muestran que los delincuentes apuntan sus intentos a diferentes generaciones, especialmente aquellas con mayor actividad económica y digital”, explica el director de Autenticación y Prevención de Fraude, Leandro Bartolassi. “En el caso de la Generación Z, la entrada al sistema financiero, con la apertura de sus primeras cuentas, el acceso al crédito y la contratación de nuevos servicios, amplía las posibilidades de relación con las empresas, pero también crea nuevos puntos de atención. Esto no significa que una generación sea más vulnerable, sino que los defraudadores siguen audiencias y recorridos con mayor potencial de explotación”, añade.
El fraude se propaga entre diferentes generaciones
Si bien la Generación Z presentó el mayor volumen y el avance más significativo entre los principales grupos generacionales, el crecimiento no se limitó a los más jóvenes. Generación.

Para la tecnología de datos, el escenario refuerza que la edad por sí sola no determina la exposición a intentos de fraude de identidad. Los delincuentes siguen la digitalización de los viajes y las oportunidades de exploración en diferentes momentos de la vida del consumidor, lo que aumenta la importancia de mecanismos de validación capaces de identificar inconsistencias desde el primer contacto entre una persona y una empresa.
Metodología
La encuesta del Mapa de Fraude correspondiente al primer semestre de 2026 considera exclusivamente los sucesos detectados durante los procesos de registro y validación de identidad, también llamado onboarding. No se incluye el fraude transaccional identificado posteriormente en compras, pagos, transferencias u otras transacciones. Para el apartado generacional, los porcentajes se calcularon a partir de la suma de las categorías disponibles, incluyendo los registros clasificados como “no definidos” o “no identificados”. Esta base corresponde a 2.666.496 ocurrencias en 2026.



