Brasil cerró 2025 con el mayor número de empresas en reorganización judicial de su historia: 2.466 CNPJ (identificadores fiscales de empresas brasileñas) involucradas en procesos de reestructuración, un aumento del 13% respecto al año anterior, según Serasa Experian. Estos datos contrastan con el fuerte ritmo de emprendimiento en el país. Solo en 2025, se abrieron más de 5 millones de empresas, según el Ministerio de Emprendimiento. Aun así, una encuesta del IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística) muestra que el 62,7% de las empresas no sobreviven los primeros cinco años de operación y cerca del 20% cesan sus operaciones antes de completar un año.
“La mayoría de las empresas centran sus esfuerzos en vender más, captar clientes y expandir sus operaciones. Todo esto es importante, pero no garantiza la sostenibilidad. En muchos casos, el crecimiento se produce a un ritmo mayor que la capacidad de gestión de la propia empresa”, afirma Dema Oliveira, CEO y fundadora de Goshen Land, una empresa especializada en desarrollo y expansión de negocios.
Este diagnóstico se ve reforzado por datos de Sebrae, que indican que el 17% de los emprendedores brasileños abrieron sus negocios sin ninguna planificación previa. Entre los negocios que cierran, también se observa una mayor proporción de emprendedores que no invirtieron en capacitación y desarrollo gerencial.
Según Oliveira, el primer paso para reducir riesgos es realizar un diagnóstico exhaustivo del negocio antes de buscar la expansión. El objetivo es identificar los obstáculos que limitan el crecimiento, como un flujo de caja débil, la falta de procesos, objetivos mal definidos o equipos desalineados. Sostiene que estos problemas no desaparecen a medida que la empresa crece; al contrario, tienden a hacerse aún más evidentes.
Otro factor crucial es el desarrollo simultáneo del liderazgo y los procesos. En la práctica, muchas empresas alcanzan un límite de crecimiento porque todas las decisiones se concentran en el fundador. Formar líderes capaces de asumir responsabilidades, junto con la definición de indicadores de desempeño y procesos estructurados, permite que la operación crezca con mayor previsibilidad, eficiencia y autonomía.
El experto también destaca la importancia del entorno en el que se desenvuelve el emprendedor. Participar en grupos estratégicos y establecer contactos con otros líderes permite el intercambio de experiencias, el acceso a las mejores prácticas y una toma de decisiones más ágil. Además de reducir los errores comunes en la trayectoria emprendedora, este tipo de conexión amplía las oportunidades de negocio y crecimiento.
“Las empresas que invierten en diagnóstico, liderazgo, procesos y desarrollo de negocio construyen una base más sólida para afrontar periodos de inestabilidad y mantener un crecimiento a largo plazo. La supervivencia de una empresa depende de su capacidad para estructurarse y seguir creciendo sin perder eficiencia, control ni rentabilidad”, concluye Dema.



